1592 Dulces de Valencia para las meriendas del rey en Valladolid

1592 DULCES DE VALENCIA DULCES VALENCIANOS PARA LA ENTRADA DEL REY EN VALLADOLID (1592). Los mejores dulces de la España del Siglo de Oro eran los elaborados en Valencia, así al menos lo permite suponer el hecho de que, cuando la ciudad de Valladolid decidió ofrecer una colación a los monarcas, se enviase una embajada gastronómica a la ciudad del Turia, cuando bien pudiera haberse encaminado a Sevilla, Toledo, u otras partes. Y - siempre en el terreno de las suposiciones - es de suponer que los mejores dulces entre los mejores de toda la península fuesen los que van señalados a continuación ¿Para qué, si no, tanto camino y tanto esfuerzo. En la villa de Valladolid a veinte y nueve días del mes de Marzo de mil y quinientos y noventa y tres años, el señor don Juan Perçel y Peralta, corregidor en esta dicha villa y su jurisdición por su majestad, y Jerónimo de Vega y Jerónimo de Vitoria regidores y contadores de esta dicha villa y comisarios nombrados por el ayuntamiento para tomar la cuenta del dinero que fue a su cargo a Gaspar Bravo para ir por la colación a la ciudad de Valencia para la buena venida de Su Magestad y Altezas a esta villa [...] CARGO Hacesele cargo al dicgo Gaspar Bravo de quinientas y veinte mil y doscientos maravedís que por orden y mandado de esta villa recibió de Juan Bautista Gallo depositario general para ir a la ciudad de Valencia a traer las colaciones para la venida de Su Majestad y Altezas a esta villa DESCARGO primeramente se le recibe en descargo ocho mil y novecientos y setenta y seis maravedís que pagó a sora ¿Ridaya? monja de las Magdalenas por sesenta y seis libras valencianas de bocados de flor de azúcar a cuatro reales la libra más se le reciben en descargo cinco mil y ochocientos y cincuenta y siete maravedís que pagó a doña ¿Gravia? monja de la ¿Icidia? por dos docenas de ollicas de agrio de cidra y doce libras de bocados de mermelada más se le reciben en descargo cinco mil y trescientos y cuatro maravedís que pagó a solapnota monja de las Magdalenas por tres docenas de vidrios de jalea de guinda a seis reales y cinco sueldos la libra más se le reciben y pasan en cuenta cinco mil y novecientos y cuarenta y siete reales y nueve dineros por las confituras, conservas, bestiones de azúcar y otras cosas regaladas que de su tienda se tomó más se le reciben y pasan en cuenta setecientos y cincuenta y tres reales y medio que pagó a Jerónimo Pascual por las cosas contenidas en la cuenta y copia con carta de pago más se le reciben y pasan en cuenta sesenta y ocho reales que pagó a Agustín de Nava dorador por dorar y platear treinta y cuatro docenas de cohetes más se le reciben y pasan en cuenta trescientos y cinco reales que pagó a Sebastián Selma por catorce pomos de agua almizclada y agua de ángeles para dar olor a las confituras y colaciones más se le reciben y pasan en cuenta ciento y veinte reales que pagó a Dalfina por cuatro docenas de vidrios de jalea de membrillo y cinco libras y dos onzas de bocados ricos más se le reciben y pasan en cuenta ochocientos y cincuenta y cinco reales y medio que pagó a Codona monja de San Cristóbal por treinta y cuatro libras de limones y sesenta y seis libras de ostiatas, quince libras de agrio de cidras, veinte y sies libras y media de flor de azahar más se le reciben y pasan en cuenta quinientos y noventa y seis reales que pagó a Pedro Zifre zucrero por las cosas contenidas en su cuenta más se le reciben y pasan en cuenta cuatrocientos y setenta y seis reales y treinta y tres maravedís que pagó a Luis Cambras por las confituras y cosas tomadas de su tienda más se le reciben y pasan en cuenta cuatrocientos y cinco reales y medio que pagó a mosén Agostín presbítero por las peras, pepinos cubiertos y diacitrón que de su tienda se tomó más se le reciben y pasan en cuenta trescientos y treinta y siete reales que pagó a Juan de Heredia en la calle de San Vicente por treinta libras de diacitrón, trece libras de limones y once libras de peras más se le recibe en cuenta cuarenta reales que pagó a Juan Bautista cajero por una gruesa de cajas para el diacitrón más se le reciben y pasan en cuenta ciento y cincuenta y dos reales que pagó a Francisco Benito cajero por las cajas grandes y pequeñas que dio para las cosas y confituras más se le reciben y pasan en cuenta cuarenta y cinco reales y medio que pagó a Juan Bautista cajero por diez y siete cajas diferentes que dio más se le reciben y pasan en cuenta veinte y ocho reales que pagó a Salvador Francés por cuatro cajas grandes de carga más se le reciben y pasan en cuenta cincuenta y seis reales por doce cajas grandes más se le reciben y pasan en cuenta cuatro reales que pagó a Gero de Benavides escribano por carta de pago que ante él dio Juan Bautista de Castro banco de Valencia más se le reciben y pasan en cuenta doscientos y sesenta y ocho reales que pagó a sora Magdalena monja de las Magdalenas por setenta y siete libras de bocados de mermelada de azahar a cuatro reales castellanos la libra valenciana más se le reciben y pasan en cuenta ciento y veinte y seis reales que pagó a la dicha monja por tres docenas de vidrios de jalea de agrio de cidra y azúcar a tres reales y medio castellanos cada ollica más se le reciben y pasan en cuenta ciento y treinta y seis reales que pagó a sora Brígida monja de San Cristóbal por treinta y cuatro libras de bocados de mermelada de azúcar dorado ricos a cuatro reales castellanos la libra valenciana más se le reciben y pasan en cuenta ciento y noventa y ocho reales que pagó a la sobredicha monja por cuarenta y dos libras valencianas de limones cubiertos en azúcar a cuatro reales y medio castellanos la libra más se le reciben y pasan en cuenta doscientos y cuatro reales que pagó a la sobredicha monja por cuatro docenas de vidrios de jalea de guinda regalada a cuatro reales y cuartillo castellanos el vidrio más se le reciben y pasan en cuenta trescientos y doce reales que pagó a Juan Salvador por seis docenas de membrillos en azúcar dorados que pesaron setenta y ocho libras valencianas a cuatro reales castellanos la libra más se le reciben y pasan en cuenta cincuenta y cuatro reales que pagó a Juan de Herevia por diez libras valencianas de mana parda a cuatro reales y medio castellanos la libra valenciana más se le reciben y pasan en cuenta ciento y diez y ocho reales que pagó al dicho por dos libras de gragea lisa a tres reales castellanos la libra valenciana más se le reciben y pasan en cuenta cincuenta reales que pagó a los tres coquilladores de Valencia que echaron las armas y visitaron y registraron las confituras antes de que se embarcasen y nos dieron buen despacho por amor del señor don Gómez Manrique y Juan García de Terán, a quien llevé carta para el buen despacho más se le reciben y pasan en cuenta setenta reales que pagó a masi Pedro embalador por el encajar y embalar las cajas y por veinte serones de palma y las lías más se le reciben y pasan en cuenta seiscientos y cincuenta y nueve reales y veinte y nueve maravedís que pagó en Valencia de los derechos de todas las confituras, conservas y cosas que se trajeron = que fue al general = quema = sisa = peaje = y todos derechos que se pagan en las tablas de Valencia más se le reciben y pasan en cuenta cuarenta y tres reales que pagó a los ganapanes y al huésped Miguel llorente y a Luis Castellano, que anduvieron conmigo tres días a recojer cajas, confituras y traerlo a la posada para embalarlo y aparejarlo más se le reciben y pasan en cuenta doce reales que costó una caja de gragea y dos libras de cera valenciana que presenté a la del gobernador de Requena, donde se nos dio buen despacho y aviamiento más se le reciben y pasan en cuenta veinte y cuatro reales que pagó a Juan Rodríguez pintor por veinte y cuatro escudos que pintó en lienzo con las armas de Valladolid, los cuales puse en los tercios desde Valencia hasta Valladolid para que se entendiese lo que era más se le reciben y pasan en cuenta siete reales de los derechos de registros, guardas, en Requena, Sieteaguas, Quart, hasta llegar a Valencia más se le reciben y pasan en cuenta ocho reales que parece pagó en Valencia a Domingo Carze de Junio en dar de beber a los oficiales que hacían las confituras porque trabajaron en día de fiesta y se diesen prisa y a los arrieros y embaladores más se le reciben y pasan en cuenta ocho reales que pagó de algodón, cordel, estopas, además de lo que diron los mercaderes para atestar las cajas más se le reciben y pasan en cuenta real y medio de un volatín que tomó en Buniol para entrar en Valencia que guardaban de peste más se le reciben y pasan en cuenta ochocientos y tres reales que pagó a Alonso de Rojas gobernador en la aduana de Requena de los diezmos de las cosas y confituras no embargante que se debían más más se le reciben y pasan en cuenta ocho reales que pagó en Requena los dos del registro y los seis al que pesó las cajas para la cuenta con los arrieros y el que lo había de abrir no abrió más de una más se le reciben y pasan en cuenta cuarenta reales y treinta y un maravedís que parece pagó de portazgos, barcajes, peajes de esta hacienda, docemaravedís por carga en Valencia a Requena, en Talayuela, en Pajazo, en Saelices, en Fuentidueña, Arganda, Vacíamadrid y Madrid, Guadarrama, Venta de Herreros y en Boecillo más se le reciben y pasan en cuenta cuarenta y cinco reales que pagó a guardas y sobreguardas en Valencia al salir y en Quarte y en Buniol y en Las Ventas y en Sieteaguas y en Requena hasta la entrada de Castilla más se le reciben y pasan en cuenta doce reales que parece gastó el día de San Juan en Aravaca con los arrieros porque les hizo pasar de Madrid a Aravaca por ahorrar un día y el embarazo de Madrid más se le reciben y pasan en cuenta nueve reales que gastó en dar de almorzar a los arrieros en Mojados por que pasaron a entrar en valladolid a medio día que es el día que entró su majestad en esta villa, que no descargaron de Santa María de Nieva a Valladolid más se le reciben y pasan en cuenta cinco reales que gastó en Valladolid en pagar los ganapanes que descargaron las cargas y las subieron a la sala del ayuntamiento más se le reciben y pasan en cuenta cuatro reales de un peón que despaché desde Coca con una carta a Valladolid para que me dijesen adonde había de ir y por qué parte había de entrar y adonde se había de descargar más se le reciben y pasan en cuenta seiscientis sesenta y un reales y medio que pagó a Juan Marbán arriero vecino de Villavellid, recua de Francisco Rodríguez Gallinero vecino de Madrid, por cuarenta y siete arrobas y seis libras que trajo de Valencia a Valladolid a catorce reales la arroba más se le reciben y pasan en cuenta trescientos y treinta y cuatro reales que pagó a Miguel Vira arriero vecino de Quart por treinta y una arrobas que trajo desde Valencia a Valladolid al dicho precio más se le reciben y pasan en cuenta quinientos y sesenta reales que pagó a Francisco Martín arriero del abadengo por cuarenta arrobas que trajo al dicho precio más se le reciben y pasan en cuenta tres reales que pagó a tres ganapanes que abrieron todas estas cajas para que lo viesen los caballeros comisarios