Cosas singulares

Cosas singulares Buscando información para un trabajo, he repasado las obras de quienes podríamos considerar periodistas de los siglos XVI y XVII, particularmente Barrionuevo, Cabrera de Córdoba, Pellicer y Luis Zapata, el más ameno de todos. Uno de aquellos personajes que nacieron pensando que había que pasárselo bien, puesto que nacían ricos sin haber pegado un palo al agua, dueños de unas rentas que les habían llovido del cielo sus padres y abuelos en forma de mayorazgo; un sistema por el que el hijo varón primogénito se quedaba con prácticamente todo, y los demás hermanos resignándose por no haberse dado más prisa en nacer. Señor de Zehel, bailarín obeso y espadachín victorioso bajo el sobrenombre de Gavarte de Valtemeroso, acabó preso por adultero, pero con prisiones señoriales al modo de Quevedo en su Torre de Juan Abad. Aprovechó el tiempo para añadir mas escritura a lo que previamente había escrito. A su mano debemos un tratado sobre cetrería en verso, la traducción del Arte Poética de Horacio, un poema épico titulado Carlo Famoso y, sobre todo, una Miscelánea sumamente divertida, llena de noticias, acontecimientos, dichos y opiniones de la época. Uno de sus capítulos está dedicado a Cosas singulares de España y en él hallamos apreciaciones que vendrían bien para la promoción turística de algunas poblaciones. Quizás ande todavía por ahí reencarnado en publicitario. Habla de que la mejor fruta de España es la de Toro, de que la fuente más profunda es la que en Béjar da nacimiento al río de Cuerpo de hombre... y en lo que hace a Valladolid y provincia: la mejor plaza la mayor de Valladolid o el Ruxio de Lisboa, o la de Medina del Campo, o la del duque de Berganza en Villaviciosa, o la de ante Palacio de la Casa Real; la mejor feria la de Medina del Campo, las mejores mulas las de Villalón, y la más rica población de señorío Medina de Rioseco, donde decían había – finales del XVI - más de mil vecinos con hacienda superior al millón de maravedís.