Agricultura del suicidio

Agricultura del suicidio Francia ha sido el espejo en que ha querido verse reflejada la agricultura española, por eso ha sustituido viñedos de tinta del país por Cavernet-Sauvignon; por eso intenta hacer quesos como los suyos, pensando que con ellos llegará la riqueza. Me parece que vemos a los agricultores franceses como los que esperan fuera de las vallas de Ceuta y Melilla nos ven a los españoles, pero no como se ven a sí mismos. Hace apenas nada que su INVS, su Instituto Nacional de Vigilancia Sanitaria, dio a conocer los datos obtenidos por un Plan de prevención del suicidio en el mundo agrícola, que el Ministerio de Agricultura galo inició en Marzo de 2011, preocupado por el hecho de que en Francia se suicida un agricultor cada dos días. El suicidio es la tercera causa más frecuente de muerte entre los agricultores franceses, tras los cánceres y las enfermedades cardiovasculares y sobre todo desde el inicio de la crisis. Desde 2008, los suicidios se han incrementado entre todos los que en el país vecino son considerados agricultura, pero sobre todo entre los ganaderos: un 57 % entre los productores de leche y un 127 % entre los productores de carne. Au secours, nous mourons! ¡Socorro, nos morimos! es uno de sus gritos. Uno de sus portavoces, Bernard Lannes, de Coordinación Rural, se queja de que el suicidio de un agricultor no es noticia, no interesa a nadie: es como un ruido en la profundidad de la tierra bajo una plancha de plomo. Otro, Jean-Pierre Vigier, explica: son personas valientes, que no cuentan las horas que trabajan, que no cogen nunca vacaciones, que en muchos casos han tenido que endeudarse, y que se ven obligadas a trabajar pese a saber que cada día están perdiendo dinero. No se les deja ninguna escapatoria. Como lo nuestro es el humor negro, podríamos concluir que por eso están quitando los médicos de las áreas rurales ¿Para que desperdiciar el dinero con unos que, como nos llegue la moda francesa, no van a necesitar medicinas? Agricultura del suicidio