Facultades de Medicina

Vivimos una época espiritual. Cada día nacen nuevos intangibles, el último el espíritu de Gamonal, especializado en criticar lo innecesario. Lo decía el profesor Granjel: primero las capitales quisieron un regimiento, para tener oficiales con que matrimoniar sus hijas; luego un Instituto; por último una Universidad. Hoy, además, un aeropuerto y una Facultad de Medicina, o varias, desde que se ha descubierto que son negocio. Corre el mito de que ser médico significa tener asegurado el trabajo de por vida y así fue mientras duró la Burbuja. Por ella, desde 2005, las Facultades de Medicina en España pasaron de veintiocho a cuarenta; de licenciar anualmente 3.450 médicos a 7.000. Licenciados médicos, que no trabajadores, porque mientras un ingeniero puede comenzar a trabajar el mismo día que recibe la última nota de la carrera, el médico no. Puede montar consulta privada en su casa, pero, sin especialidad, no sacará ni para pagar la comida del canario. Medicina son seis años de carrera, más uno de preparación del MIR, más cuatro de especialización... y a partir de entonces trabajar para el Estado o paro. Es el famoso 6+4=0, o 6+5=0. El Sistema Nacional de Salud, por aquello de los recortes, cada vez contrata menos profesionales. Jubila más que contrata, así que el estado de cuentas a finales del 2013 es de 2.398 médicos en el paro y 3.400 emigrados fuera de España. La previsión es que la cifra aumentará en mil médicos parados más por año y sin embargo en todas partes quieren abrir nuevas Facultades ¿Por qué? Porque los padres están dispuestos a pagar creyendo obtener para sus hijos un valor seguro. Preferenciales con otros collares. Las organizaciones médicas acaban de reunirse para firmar un comunicado en que piden que no se abran más Facultades y que el numero de estudiantes se adecue a las necesidades reales ¿Qué se logra llenando de médicos la lista del paro? Sólo el beneficio de unos cuantos oportunistas de lo innecesario.